31 de diciembre de 2025

Mi soledad eras vos

 Hace poco me di cuenta que mi soledad tenía tu profunda voz.

Tenía también tu mirada, tan transparente y deseada.

Mi soledad tenía tus manos, tus besos.

Tu recuerdo, tu presencia.

Sin predecirlo -raro en mí-, tu ausencia se llevó mi vacío.

De repente los atardeceres ya no fueron más tristes.

Comprendí que mi dolor era que no me necesitaras como yo lo hacía.

La gente empezó a ser más interesante, casi tanto como vos lo eras para mí.

Ah, mi querido zahir, pudo haber sido tan bello todo...

Pudiste haber conocido la parte más tierna e incondicional de mí.

Pero nunca era suficiente. Como la llama que arde pero no quema.

Ay, mi zahir. 

Quién me devuelve los años de una historia que no podrá ser jamás contada.

Ah, sacarle la máscara a mi soledad y ver tu rostro impoluto, inimputable, desapegado.

Encontrarme realmente sola y viva.

Saber que ya no podré nunca engañarme con una ilusión como la que eras...

Que tendré que admitir que soy fuerte, sin que vos me lo digas.

Ay, N...

Como una adicción imparable, me encuentro contando los días de sobriedad.
  

 

No hay comentarios: