31 de diciembre de 2025

Mi soledad eras vos

 Hace poco me di cuenta que mi soledad tenía tu profunda voz.

Tenía también tu mirada, tan transparente y deseada.

Mi soledad tenía tus manos, tus besos.

Tu recuerdo, tu presencia.

Sin predecirlo -raro en mí-, tu ausencia se llevó mi vacío.

De repente los atardeceres ya no fueron más tristes.

Comprendí que mi dolor era que no me necesitaras como yo lo hacía.

La gente empezó a ser más interesante, casi tanto como vos lo eras para mí.

Ah, mi querido zahir, pudo haber sido tan bello todo...

Pudiste haber conocido la parte más tierna e incondicional de mí.

Pero nunca era suficiente. Como la llama que arde pero no quema.

Ay, mi zahir. 

Quién me devuelve los años de una historia que no podrá ser jamás contada.

Ah, sacarle la máscara a mi soledad y ver tu rostro impoluto, inimputable, desapegado.

Encontrarme realmente sola y viva.

Saber que ya no podré nunca engañarme con una ilusión como la que eras...

Que tendré que admitir que soy fuerte, sin que vos me lo digas.

Ay, N...

Como una adicción imparable, me encuentro contando los días de sobriedad.
  

 

27 de diciembre de 2024

Guardianes de las llamas

En estos tiempos me imagino a la esperanza como una velita que vamos llevando en medio de la tormenta. Tratamos de protegerla del viento y la lluvia para que no se apague su pequeña llama. Ponemos el cuerpo, las ideas, las intenciones. Tratamos, tratamos. Pero se apaga. Sí, se apaga y nos quedamos a oscuras, rodeados de ausencias, fracasos y miedos.

En esos momentos es bueno y recomendable meterse para adentro, sin temernos. Dejar el celular, mirar películas tontas, jugar con tu mascota, leer un libro, admirar el movimiento de las copas de los árboles, respirar a conciencia y, especialmente, permitirse la alegría sin culpa. Recién ahí, de a poco, volver a conectar. Levantar la mirada y encontrarse con lxs otrxs, responder ese mensaje que aguarda saber cómo estás. Tal vez y, sin darte cuenta, la chispa de la mecha se vaya encendiendo. Recién lo vas a notar cuando te encuentres compartiendo tu luz con aquellos que están en la oscuridad, esa en la que vos antes estabas.

No suelo hacer posteos de fin de año porque me parecen cursis, trillados, irrelevantes para quien los lee. Tampoco me gustan los consejos, pero este año rompo esa tradición, y me gustaría convocar/invocar/
recomendar que seamos guardianes de esa llamita que se comparte y nos permite sostenernos, que sepamos darla y recibirla, hasta que el fuego sea demasiado e ilumine esta oscuridad. 

25 de diciembre de 2023

El camino del misterio

 

Cuántas historias hay en el mundo. A veces, mientras viajo en un tren, me pongo a pensar…

Observo alrededor y veo tantas caras, miradas, ojos, pieles, vestimentas.  Gente que vuelve de algún lugar y va hacia otro.  Gente que es esperada por algún otro, y gente por la que nadie va a preguntar hoy.

Vidas, caminos, historias, decisiones. Alegrías, tristezas.

Confieso que siempre pensé que había una forma de vivir. Algo que los demás sabían y yo no.

¿Por qué vivir y encajar parecía tan fácil para todos?

¿Por qué todos daban los mismos pasos, más o menos en el mismo orden y tiempo?

¿Todos querían lo mismo?

Toda mi vida me la pasé pensado que yo era rara. Ante sueños o deseos, una voz tras de mí me preguntaba: ¿Qué haría una persona normal en este caso?

-Es que a veces los padres, o las personas queridas, se convierten en una voz que retumba, opinando aun en situaciones que nunca han vivido-

He estado mucho tiempo inmóvil, sin querer incomodar a nadie con mi presencia. Todavía me pasa, es cierto. Es que hace muy poco descubrí que ese es el nudo para destrabar la trama. Y tejer diseños nuevos.

Porque –y esta es la noticia del posteo-: no existe plan, técnica ni método para vivir. No hay decisiones correctas o incorrectas. Sólo hay decisiones. Porque no hay una meta donde llegar, un caminito claro y seguro –aunque muchos sigan el estándar, y crezcan impolutos y estandarizados-.

Lo único que nos va a llenar el alma es haber caminado por donde quisimos y pudimos, intentándolo, tratando de dejar lo mejor nuestro dentro de esta vida efímera. Un camino que si es auténtico se ilumina con cada paso, no antes, y por eso lo llamaré el camino del misterio.

18 de diciembre de 2022

Siempre

 



"Yo siempre te quise", le dije, mientras se alejaba.

"Siempre te quise", pero no me escuchó.

Tal vez, lo dije para mis adentros.

Tal vez, lo dije muy bajo.

Tal vez lo dije para que no me escuchara.

"Siempre", repetí. 

Y siempre era igual.

Siempre de noche y siempre se alejaba.

Siempre tenía que estar en otro lugar.

Y yo siempre, siempre, me quedaba

sintiendo que algo se llevaba de mí.

Pero, ¿qué?¿Qué me faltaba?

Mi tiempo era sin tiempo.

Yo siempre podía.

Y si no podía, podía igual.

Ah...yo siempre...

Lo quería tanto que no podía ser más.

Ninguna otra cosa, nunca más.


M.,15/11/2022


24 de diciembre de 2021

Vos y yo


El hilo que nos une

Invisible

Secreto

Cuando me alejo mucho

Y se hace finito

Ahí estás

Dando pasos alargados

Hasta volver

Cuando te alejás mucho

Y no me animo a buscarte

Engroso mi parte

Sin saber si te soltaste

O me esperás

Ah! El hilo que nos une es muy largo

Nos ata, pero no nos acerca

Es irrompible

Pero no abraza ni sueña

2 de noviembre de 2019

De abrazos ausentes y negados....

Estoy teniendo días de esos donde es difícil encontrar el sentido y la motivación. Siento falta de amor, incertidumbre…y los sueños que anhelo parecen perseguirme como oscuras sombras. “Esto no es lo que querías”, “Estás lejos aún”, “¿Cómo vas a alcanzarnos así?”, me susurran al oído cuando me distraigo. Y otras veces me gritan tanto que no puedo pensar en otra cosa. Y me vuelvo un ser negativo que poco me agrada. Recuerdo que cuando era chica sufría mucho. Siempre estaba triste y sola, convencida que nadie me iba a querer, porque así me criaron. Lejos de mi está la idea de que la infancia es siempre feliz. De hecho, he intentado hacer cosas extremas sobre las que todavía no puedo escribir, ni comprender, ni perdonarme. Me dio pena no ver crecer a mi sobrino, y seguí. Pero hice un pacto. Hice un pacto esa vez... Me prometí que cuando creciera iba a hacerme feliz, iba a intentarlo todo para serlo. Fue la promesa del futuro lo que me salvó de la muerte entonces. Ahora lloro y me duele no haberla cumplido todavía. Es que yo no sé qué es la felicidad. ¿Qué me haría feliz? ¿Cómo descubrirlo? Quiero ser amada y le huyo al amor, sintiendo que no lo merezco. Quiero hacer cosas grandes que mejoren el mundo, y a veces ni puedo levantarme de la cama. Qué es ser feliz, ¿acaso eso existe? O fue una promesa condenatoria, buscando la utopía efímera de una novela. Ya sé; la felicidad son momentos. Los he vivido, muy breves, y se fueron. Yo lo que busco es paz. Quiero estar conforme conmigo y con lo que hago. Y muchas veces no puedo. Estudié algo que detesto. Los trabajos que consigo me llenan de angustia. ¿9 horas haciendo algo que no sirve para nada? Y lo que me interesa, la cuestión ambiental, no sé cómo desarrollarla. Fantaseo en cómo se sentiría despertarse y saber que soy una pieza importante para alguien o para algo. Fantaseo con que alguien vea mi esfuerzo, y me ofrezca la oportunidad que quiero. Fantaseo con que el amor insista, y se quede. Fantaseo y despierto, de vuelta en una neblina que no me deja ver si es de día o de noche. Me digo cosas para tener fe, bajar las pretensiones, disfrutar aunque sea tomar unos mates, pensar que no todo es tan malo…A veces funciona, pero otras realmente me angustio y creo que la única salida sería alejarme de todo, viajar, irme lejos -como si así pudiera escaparme de mí-. ¿Será que un día voy a encontrar la clave para fluir? Mirarme en el pasado y decirme: Uff, qué tiempo desperdiciado en vano, ¡era tan fácil todo!. O, peor, seguir envejeciendo en cuerpo hasta que ya sea muy tarde para soñar grandes proezas. A veces sólo quiero un abrazo, que sea tan largo que arranque la soledad del corazón de esa niña que fui, que soy, y que espera ser querida.

8 de diciembre de 2018

Entre luces y sombras

Yo quería conocerte, si. Quería. Estaba dispuesta arriesgar, otra vez, con tal de sentir algo. Quise quererte. Quise conocerte, aunque sea de forma tibia, acercarme, saber algo de vos que nadie más supiera. Yo quise, M., hundir mi cara en tu pecho y olvidar un rato el dolor. Yo miré tus ojos una vez y encontré esperanza. Fuiste el primer abrazo que pedí, porque quería intentarlo, dejar de disimular mi tristeza, transformarla. ¡Casi que te quería! No sé, es tan rara la vida para mí. Todo fue como un sueño. Ahora te pienso y me imagino que tendrás quien te desvela, quien te interesa, quien te acompaña. Y no sorprende, porque siempre me pasa. Siempre es alguien más que tiene lo que yo no tengo, que hace lo que yo no puedo, y gana. Estoy muy enredada en mí, eso siento. Envuelta en mil soledades, que se acumulan como capas, me mecen y me abrazan, y me alejan de todo. Como un escudo, una casa propia blindada. Y cuando intento salir, no se nota. Eso creo. Me acerco y no se nota. Me acerco y no me ves. Entonces me alejo sin decir nada, porque tampoco te vas a dar cuenta que no estoy. Esto lo recuerdo como a esas noches de verano, eternas, vos sos el farol prendido en el medio de la noche, y yo solo un ente alado que se te acerca, encandilado, tratando de tener un poco más de tu magia y alumbrar la propia oscuridad. Y no se puede, ¿acaso no tengo nada para ofrecerte? Me parece que no, ahora. Me imaginé muchas charlas, ¡tantas! Donde te contaba algunos secretos de mi vida, pero cuando abría los ojos no estabas. ¡Y sé que afuera hay tanta gente que no es tan complicada! Así que andá, pues, yo no voy a decir nada. Voy a seguir viéndote brillar, rodeado de gente iluminada, alegre, feliz. Voy a seguir admirándote igual o más que antes, pero siguiendo mi camino sola, callada.

7 de mayo de 2017

De transfiguraciones y otros miedos

La gente no soporta la indefinición. Perdería la cabeza si alguien le sugiere que la mesa no es mesa en realidad. Que es una construcción de su cabeza en base a preconceptos concebidos y enseñados desde tiempos remotos sin cuestionamiento. Pierde la cabeza incluso si sugerís que la mesa está ahí sólo porque vos crees que existe y es cierta, y tiene lógica, y no sorpresas. Apenas podrían aceptar pensar que además de mesa podría ser madera, objeto, materia. O nada. O todo. Es que es necesario crear etiquetas y hacer clasificaciones para creer que el mundo es conocido y predecible. Fantasear que es seguro, que después de este día va a venir otro. Y después del invierno, la primavera. Aceptar que la realidad no es en verdad lo que creemos, crearía un caos, pero sobretodo, miedo. Miedo a aceptar lo diferente, lo extraño, lo anormal. Pero no por intolerancia o por razones, sino por el terror que supondría descubrir que en realidad tampoco somos algo definido y constante. Que cambiamos cada hora, cada minuto, y cada pensamiento. ¿Alguien podría asegurarnos que las cosas siguen ahí cuando nos las miramos? ¿Podrías acaso asegurar cual es tu rostro real cuando no hay un espejo? Fluctuamos, fluimos, nos transfiguramos. Descubrir acaso que todos somos todo, y a su vez, nada. -M. (escrito en 2015, o 2014, por ahí)

3 de septiembre de 2016

Carta de una Extraterrestre...

Y por lo general voy así, mirando todo como si fuera una extraterrestre que recién llegó a la Tierra. Los veo ahí, pequeños humanitos frágiles y sensibles, luchando por sentir amor, luchando por ser queridos, admirados. Los veo inventando nuevas formas ¡tan locas! para acercarse. Subiendo fotos donde buscan agradar, ser conocidos, intentar. Y eso es lo que más admiro de ustedes: que toda la vida lo intentan. Son heridos, lastimados, engañados, y sin embargo, vuelven a buscar esa ocasión especial, ilusionándose de vuelta, arreglándose, vistiéndose con sus mejores atuendos. Y a cada desengaño lo analizan con la misma fuerza que al primero. Y yo me emociono, no puedo evitarlo. Me llenan de ternura con sólo verlos e imaginar las miles de historias que guardan en sus coranzoncitos. Quisiera abrazarlos y desearles suerte. Y que sean siempre felices, porque lo merecen.
Pero otras veces los veo tan distorsionados. Concentrados en sus teléfonos celulares, sin mirar a los que tienen al lado. Actuando. Aparentando una vida, para presumirla en fotos. Viviendo una mentira. Y entonces, sufro. Sufro porque creo que no hay nada verdadero. Que nadie nunca va a dejarse conocer en serio. Porque todos siempre van a ser como puntas de icebergs, tan iguales a todos los demás. Y las formas profundas envejecerán sin nunca ser descubiertas ni mostradas.
Y entonces, te pienso; ahí estoy, buscándote en medio de tanta soledad. Pero no hay nadie mirando. Y yo sigo sin saber si existís.

11 de abril de 2016

No crezcas, es una trampa ~ dedicado a todos esos niños que ahogamos dentro.

Deseo que nunca madures. Que conserves siempre esa inocencia de pensar que todo el mundo es amigable. Que podés hacer lo que sea, y lo peor que te puede pasar es tener un raspón. Que sanará algún día.
Que te sorprendas por todo cada día, y no lo disimules. Por esa nube con cara de perro. Por ese pájaro que canta tan raro. Por esa estatua que cuando pasás te mira.
Que no te enoje si llueve y te mojás el pie, porque la sensación de saltar ese charco de agua vale un resfrío. Aunque no lo sepas. Que no te avergüence nunca preguntar qué son las estrellas. Porque nadie lo sabe, en realidad. Ni llorar si tenés ganas, sin importar quién esté cerca, ni dónde, si el motivo para vos es importante.
Que no te frenes si querés limpiarte el beso de alguien que te desagrada, o no responder si no tenés nada que decir. Como tampoco si tenés ganas de abrazar a alguien que extrañabas.
Que la plata importante la uses para comprar caramelos, o esas figuritas que tanto deseás de ese programa que seguís como una religión. Que los berrinches se te pasen rápido si alguien te hace cosquillas.
Que perdones a tus amigos aunque te hayan empujado mientras corrían.
Que el mejor lugar del mundo para estar sea tu casa - donde tenés un escondite secreto, que ningún adulto conoce.
Que la cura para todas tus enfermedades sea la caricia de tu mamá - y que te dejen faltar a la escuela, claro.
Ojalá que nunca crezcas y pierdas de vista lo importante; sentirte pequeño en un mundo de gigantes, y descubrir que algunos saben jugar.
(27/1/2015; M)

2 de enero de 2016

El tiempo que me pasa

Si te tengo que hablar de mí, sobre qué me pasó este tiempo sin vernos, te diría que quizás me volví más aburrida, más complicada, más enmarañada en mis pensamientos. Trato de simplificarlos en pocas palabras, o dos o tres ideas principales, pero a su vez quedan tan simples e inconclusas, que elijo mejor no explicarlos. Quizás tampoco los llego a entender. Me surgen pensamientos que están en niveles tan distantes, que me pierdo tan sólo buscando razonamientos que me permitan comprenderlos y encontrarles una lógica. De repente me veo leyendo libros extraños, largos, complejos. Riendo de chistes que sólo yo entiendo. Tratando de entender cómo encajan los sentimientos en medio de este sin sentido que es la vida. ¿Vale la pena amar y por qué?¿Qué se busca así? Doy vueltas sobre eso y no entiendo. Entre medio de todo ese caos, te pienso. Recuerdo tu sonrisa esa vez que nos volvimos a ver después de mis vacaciones. De tus pantuflas en la vereda. De tener a unos milímetros tu sonrisa. De tu abrazo que sabe detener el tiempo. Y de repente me veo llorando, porque se que estoy cada vez más lejos de eso. Tan lejos de ese sentimiento. De poder ser simpleza. De poder sentir amor. Tan lejos de vos. Y se que para vos es lo mejor, y eso me tranquiliza. Leí hace poco algo así como que la soledad es adictiva. Que te acostumbrás a la paz y a disfrutar de vos mismo tanto que ya después no querés volver a la sociedad. Pero siento que me falta algo desde que te conozco.

12 de marzo de 2015

Mis soledades


Puedo soltarme al mundo y recorrer caminos diversos
Me veo viajando en rutas interminables, entre puentes, cielo y agua
Puedo ver las olas que rompen en la orilla
A veces con suavidad, a veces con apuro, para compartir un poco de lo inexplicable del océano
Veo puestas de soles, amaneceres...días, tardes y noches
Hablo con gente tan diferente y aún así sentir algo en común con todos
Pero también algo tan diferente que me aleja un poco más de todo
Puedo ver el horizonte, cerrar los ojos y sentirlo
Sentir que es todo tan inmenso y maravilloso
Ver los colores que se pintan entre las nubes y los rayos de sol
Y no comprendo como el dolor impera sobre todo
Es que no hay un momento en que no me haga falta encontrarte
Al menos tener una señal, al menos tener alguna esperanza
Porque luego pasa la emoción, y vuelvo a la realidad
Entonces me ahoga la sensación que quizás no existas
Y las vivencias de repente son sólo soledades
Que se acumulan en el alma
Y entonces el aire me sobra, y la vida también

23 de noviembre de 2014

Nunca te perdí...porque nunca te tuve

Quisiera acariciarte el alma...como ese violín que suena de fondo...Me da miedo que no lo puedas sentir nunca. Cada palabra, sale de mí como una caricia... Pero vos siempre tan distante.Yo te miro, y parece que ya no te importa. Que la barrera que creaste ganó entre nosotros. Supongo que eso era lo que querías. Que yo acepte el no. Pero no puedo aceptarlo si no lo entiendo, aunque me aleje. No quiero creer que sólo estuviste mintiendo. Que realmente fue un juego... La luna está a medias, con una estrella que la vigila. Y yo estoy viajando en el lugar que te sentabas cuando me querías. Tengo un nudo en la garganta, ni siquiera puedo suspirar. Pensarás que soy puro drama. Hasta te vas a enojar porque sufro. Si hoy hace un año que hablamos y no te acordás... Pronto va a amanecer. Y no va a cambiar nada. Porque vos no vas a estar. Y a vos no te importa. Pero yo no sé cómo dejar de sentir...Y ni sé dónde estás, ni con quién, ni voy a saberlo ya... Los amores sólo pasan en las películas. Y a veces te imagino riendo, contando las estupideces que te dije, y que ni quisiste responder. Entonces te odio y tu culpo por todo. Por mi dolor. Por mi vergüenza . Otras veces presiento que sufrís como yo... Está aclarando y el cielo deja ver una nube negra entre el azul, que se extiende con forma de raíz. La gente ríe alrededor, se abraza y habla. Y yo pienso en tu mirada. Trato de rememorar lo más profundo...tratando de descifrar qué sentías...qué sentías...

27 de julio de 2014

Cosas pendientes...

La plaza, el sol. Ver tus ojos...
Una luna, tal vez. Ese secreto...
Bajo la lluvia. Tu beso...
El viento. Tus manos...
Una esquina, verme llegar...
Aquel bar, ese banco. Tu sueño...
Los árboles, las hojas. Tu risa...
El tren, sólo mirarte...
El río, poder abrazarte...
En la oscuridad, dormirme.
Ya no sentir frío.
Despertarte.

6 de febrero de 2014

Cartas que nunca te dí...

Bueno, esta vez voy a titular a este papel como "la carta de la carta", a modo introductorio, o de disculpa. Hay muchos motivos que te llevan a escribir una carta, pero sólo uno es tan fuerte como para no entregarla. Digo esto y se me viene la imagen de estar parada en un abismo; yo del lado del pantano, y abajo todo el paraíso, desconocido, inmenso, hermoso... Hice un intento, tardío y desubicado, por hacerla llegar. Pero el destino - o la causalidad -, no quiso que pase. Después de ese intento forzado, dudo cada vez más que vayas a leer esto. Menos lo otro. Pero nunca se sabe, y quizás la vida nos sorprenda. El hecho es que tengo un papel dentro de un sobre violeta, que dice tu nombre (una de las pocas cosas que se...). Y calla letras, que a veces me gritan en silencio, aunque ya ni recuerdo que dicen...Ni las pienso leer, porque ya son tuyas. Y no puedo abrir cartas ajenas. Menos si tienen el sobre cerrado. Já. El motivo principal por el que casi fuerzo que la leas es porque el último recuerdo que tengo con vos es que me esquivaste -vilmente, deberías admitir- en el colectivo. Ya sé, yo también hice como que no te vi -conteniendo un suspiro...es la parte que no sabés - Y eso me da un absoluto parámetro de que no me vas a volver a hablar. Y no te culpo; está bien - aunque yo no podría esquivarte si en mí estuviese la opción-. Por todo esto, menos me sirve tener una carta ajena, de alguien que no me quiere hablar. Y a veces la tortura de seguir siendo la responsable de lo que "no" digo me asfixia. En fin, la idea era responder y pasarte la pelota de cerrar la historia. Hoy podría firmar que estoy segura que no nos vamos a volver a cruzar. Y si lo hacemos, mi mente me va a pedir un motivo para seguir. Mientras el corazón se esconderá con pánico detrás de la capa hecha de miedo y excusas que tanto lo proteje. Ahora tengo dos cartas para quemar. Las escribí como desahogo, en un cielo gris y lluvioso como es hoy, mientras imagino que algún día me vas a perdonar.

23 de noviembre de 2013

Matar para vivir...

Es difícil entender a este tipo de personas. Como yo. Personas que por un momento, que pasa a ser un eterno recuerdo, pueden dejar pasar sus vidas. Y sin lamentarlo, porque no hay otra salida. Una persona que busca el amor, el posta, el real, el eterno, el invencible. Una persona que cree, o quiere creer, en los sentimientos, en el corazón, en la magia. De vez en cuando encontramos esa luz que resplandece a través de una mirada, y nos sentimos en un muelle, llegando a la orilla, donde sentimos que se podrá contemplar la inmensidad del mar, su aroma, su sonido, sin que las olas nos ahoguen. Hay un resplandor que nadie más ve, parece, sólo nuestro corazón. Todo cierra, o se calla. Ese instante es eterno, si es que hay algo eterno, y real. Nos devuelve la vida en un momento, y de repente, se va el peso de nuestra soledad. Entonces somos invencibles, pacientes, expectantes…La luz brilla todo el tiempo, y no es del Sol ni de la Luna, sino la nuestra propia. La mayoría de las veces, la ilusión se termina, o se desvanece con los días, meses, años…Ya no podemos asegurar si fue cierto, o fue un sueño, un trance, una confusión. Abrazados a ese recuerdo, seguimos…Sin esperar nada más, ya convencidos que la vida nos juega trucos cuyo mensaje no llegamos a entender. Qué necesito aprender de esto? Tendrá alguna enseñanza? Es para recordarme que debo despertar? Entonces de vuelta levantamos muros, paredes, glaciares, kilómetros. Todo lo que sirva para proteger a nuestra pobre alma, herida, desolada, despechada, hasta que eso de tanto miedo que nadie más se atreva a mirar dentro, o asomarse. Tanto amor es peligroso…para nosotros. El tiempo pasa, y juntamos fuerzas para respirar, pensando que mañana va a doler menos, pensando que no se puede cambiar. La felicidad es tranquilidad, nos convencemos. Entonces seré feliz por siempre. Y sin esperarlo, quererlo, pero sí desearlo, entre la multitud y las caras grises, alguien parece espiar entre el muro. Querés esquivarlo. Ahuyentarlo. Lo que está escondido acá no puede volver a aparecer. Pero el corazón se siente observado, y despierta de su letargo. Al fin y al cabo, sólo tiene una vida como oportunidad. Quiere correr, sentir, ser abrazado. No tiene memoria, no le interesa perder ni escuchar tus discursos sobre abismos y cráters. Quiere salir y respirar el aire del mundo, ver esos paisajes para los que nació. Quiere unirse con otras almas… Pero la mente juró protegerlo…prefiere que duerma a volverlo a ver morir… Pero en esa lucha hay un terrible secreto…El que gana tiene que matar al otro…

1 de enero de 2013

2013

Un año nuevo comienza. Y queda atrás otro. No sé definir si fue bueno o malo. Pero sé que se pasó muy rápido. Como la vida en sí... Creo que la vida es un viaje para seguir andando... Por nuevos caminos. Y el desafío no es conocer los nuevos caminos sino conocer qué tipo de viajeros somos. A medida que me voy conociendo veo más difícil poder compartir esta travesía con alguien. Quizás estés sintiendo lo mismo. Ojalá este año nos podamos encontrar...

10 de octubre de 2012

Por Siempre, Ser

Queda atrás la vida, el dolor, los candados. No estés triste. Ves el prado y el rocío? Ahora son tuyos. Son tuyos el verde y el horizonte, también. Es tuyo el viento, la lluvia, el tiempo. Es tuyo cada amanecer, acostado, inmóvil. El barro que te roza, esa humedad, pero ya no lo sentís. En tu eternidad te llegan mis suspiros, por el recuerdo que no se fue. No cruces. Esperame. Yo quiero volverte a ver...

4 de septiembre de 2012

Sin Cambiar...

Cómo puedo culparte o reprocharte que te alejes? o mejor dicho, que no te acerques?cómo te puedo reclamar que no me dieras la oportunidad que no te pedí... pero quería, quizás si quería, intentar, otra vez, cambiar... pero no se puede, no funciona y no lo puedo explicar; no hay forma de explicarte las heridas que dejan las cosas que nunca pasaron...no hay forma fácil de que alguien entienda que a veces la soledad se impregna en una piel desde el nacimiento, que es como un hechizo con el que hay que cargar, después de luchar y no poder romperlo, hasta juntar fuerzas, salir del miedo al dolor y volver a intentarlo. Quizás no entenderías la desazón que se puede cargar de otras vidas, esperando que alguien tenga los ojos que estás buscando...y no desilusionarse, otra vez, sin intentar... No puedo decir que esperaba que entendieras que después de este camino de piedras hay un jardín puro e ideal donde descansa un corazón que alguna vez quiso arder...pero no, ya sé, es muy cursi para este mundo pretender que las personas normales esperen algo más que la alegría inmediata, aunque esta dure un suspiro... Me da pena todo esto, y sólo me recuerda que no puedo ser otra persona, hay cosas que realmente no van a cambiar. Debo respirar hondo y caminar...caminar...hasta cruzarme con alguien que me entienda con mirar...